¡FELIZ CUMPLEAÑOS MI AMOR!
Saturday, July 04, 2009
Tuesday, June 16, 2009
Futbolera (S)
A una le hizo la zancadilla, a otra la enganchó por atrás y a la tercera la dio por tierra con su sentido del humor. Solo dos pares de piernas ligeras supieron esquivarla, ágiles y rápidas como las de Aquiles. Pero el punto débil –se sabía- estaba en mirar los ojos de las chicas en lugar de la pelota. El choque de miradas y sin poder pisar el freno era fatal, pero ¿quién te enseñó a hacer eso a vos, tu mamá? No, a jugar al fútbol aprendí yo solita como a jugar al doctor con las nenas de la escuela.
Tanto la excitaba aventura que el frío del suelo se le clavó en la rodilla, y disgustada, mientras miraba a la que se colgaba del arco haciendo hamaquita, se fue con la cabeza baja y haciendo puchero. Me dijo aquella noche: esta vez no ganamos, la próxima será, mi amor. Me duele. Yo, esa vez le respondí: Que la energía que te choca de afuera son asuntos de mujeres en boca cerrada no entran moscas mas vale te canto el mantra o la leona se vuelve un cachorro siamés. Sana sana. Pero no me entendiste. El juego siguió jugando entre miradas cómplices, solicitudes de antidoping y noches desveladas.
- ¡Roja!
- ¿Roja qué? ¿Comunista? (una)
- ¿Roja qué? ¿Mi cara? (otra)
- No, tarjeta roja.
- Pero si yo no quise…
- Nada
- Pero si yo no quise…
- Nada.
- Bueno, solo me gusta una chica. ¿Qué tiene eso de…?
- Heterosexual.
¡Heterosexualidad normativa, está fuera de reglamento! apunta una desde la tribuna.
La habían llevado un día como para esta altura del año pasado y le habían mostrado el cuadrilátero donde las chicas se ajustan las medivachas para pelear por una pelota histérica que va de aquí para allá. Cuando entró en el arco y después salió, la jugada se armó con una perfección inusitada y de veras que era inevitable el choque. Ir o no ir detrás, hacia el remate, era una cuestión de principios, de orgullos, de ansiedades (sobre todo de ansiedades: hiperventilación por el deseo que me golpea desde la puerta que divide el inconsciente de …)
- ¡Shhh! Callala a la psique ¿querés?. ¡Que estamos en una cancha de futbol!
- ¿Y?
- Que pasen las chicas, necesitamos una marcadora, a ver vos… ¿De qué la jugás?
- De si pero no.
- ¿Y vos?
- De árbitra.
- ¿Y vos?
- De políticamente correcta, bombona.
- ¿Y vos?
- ¡De ventana!
(risas)
- ¿Y vos?
(se demoró un poco la respuesta)
- Yo solo quise ser apasionada y seguir la corriente que me impulsa a ganar y aprender de todas ustedes cómo se conquista una pelota revirada plantando la bandera en el arco contrario.
- Ah.
(Y se callaron todas porque se les había terminado el tiempo y hacía frío)
Un día se dio cuenta de que el juego siempre iba a ser juego y de que su Casa V en Sagitario siempre iba a ser expansiva y burlona como el planeta Júpiter. Se dio cuenta de que los equipos dan forma, de que al ser parte se escurre como el agua y de que Leo siempre va detrás de su meta. Se dio cuenta de que el viento empuja también la pelota en ese movimiento invisible tanto como la energía empuja al cuerpo a definir la jugada. Se dio cuenta, pero esto ya lo sabía, de que muchas veces el viento conspira a su favor solo porque sí.
Se dio cuenta, cuando alguien le habló en el oído y le señaló la estrategia, de que si no cruzaba la línea, perdía.
Aquella noche, entre el humo, la música y el espumante, no pudo esperar a que el destino decidiera si se iba a volver sola a su casa o no (y solo porque era ansiosa).
No hubo opción durante ese segundo –la habría antes o después-.
No hubo opción y el impulso no fue lastimar, sino querer.
Y fue gol.
A una le hizo la zancadilla, a otra la enganchó por atrás y a la tercera la dio por tierra con su sentido del humor. Solo dos pares de piernas ligeras supieron esquivarla, ágiles y rápidas como las de Aquiles. Pero el punto débil –se sabía- estaba en mirar los ojos de las chicas en lugar de la pelota. El choque de miradas y sin poder pisar el freno era fatal, pero ¿quién te enseñó a hacer eso a vos, tu mamá? No, a jugar al fútbol aprendí yo solita como a jugar al doctor con las nenas de la escuela.
Tanto la excitaba aventura que el frío del suelo se le clavó en la rodilla, y disgustada, mientras miraba a la que se colgaba del arco haciendo hamaquita, se fue con la cabeza baja y haciendo puchero. Me dijo aquella noche: esta vez no ganamos, la próxima será, mi amor. Me duele. Yo, esa vez le respondí: Que la energía que te choca de afuera son asuntos de mujeres en boca cerrada no entran moscas mas vale te canto el mantra o la leona se vuelve un cachorro siamés. Sana sana. Pero no me entendiste. El juego siguió jugando entre miradas cómplices, solicitudes de antidoping y noches desveladas.
- ¡Roja!
- ¿Roja qué? ¿Comunista? (una)
- ¿Roja qué? ¿Mi cara? (otra)
- No, tarjeta roja.
- Pero si yo no quise…
- Nada
- Pero si yo no quise…
- Nada.
- Bueno, solo me gusta una chica. ¿Qué tiene eso de…?
- Heterosexual.
¡Heterosexualidad normativa, está fuera de reglamento! apunta una desde la tribuna.
La habían llevado un día como para esta altura del año pasado y le habían mostrado el cuadrilátero donde las chicas se ajustan las medivachas para pelear por una pelota histérica que va de aquí para allá. Cuando entró en el arco y después salió, la jugada se armó con una perfección inusitada y de veras que era inevitable el choque. Ir o no ir detrás, hacia el remate, era una cuestión de principios, de orgullos, de ansiedades (sobre todo de ansiedades: hiperventilación por el deseo que me golpea desde la puerta que divide el inconsciente de …)
- ¡Shhh! Callala a la psique ¿querés?. ¡Que estamos en una cancha de futbol!
- ¿Y?
- Que pasen las chicas, necesitamos una marcadora, a ver vos… ¿De qué la jugás?
- De si pero no.
- ¿Y vos?
- De árbitra.
- ¿Y vos?
- De políticamente correcta, bombona.
- ¿Y vos?
- ¡De ventana!
(risas)
- ¿Y vos?
(se demoró un poco la respuesta)
- Yo solo quise ser apasionada y seguir la corriente que me impulsa a ganar y aprender de todas ustedes cómo se conquista una pelota revirada plantando la bandera en el arco contrario.
- Ah.
(Y se callaron todas porque se les había terminado el tiempo y hacía frío)
Un día se dio cuenta de que el juego siempre iba a ser juego y de que su Casa V en Sagitario siempre iba a ser expansiva y burlona como el planeta Júpiter. Se dio cuenta de que los equipos dan forma, de que al ser parte se escurre como el agua y de que Leo siempre va detrás de su meta. Se dio cuenta de que el viento empuja también la pelota en ese movimiento invisible tanto como la energía empuja al cuerpo a definir la jugada. Se dio cuenta, pero esto ya lo sabía, de que muchas veces el viento conspira a su favor solo porque sí.
Se dio cuenta, cuando alguien le habló en el oído y le señaló la estrategia, de que si no cruzaba la línea, perdía.
Aquella noche, entre el humo, la música y el espumante, no pudo esperar a que el destino decidiera si se iba a volver sola a su casa o no (y solo porque era ansiosa).
No hubo opción durante ese segundo –la habría antes o después-.
No hubo opción y el impulso no fue lastimar, sino querer.
Y fue gol.
Wednesday, May 27, 2009
tu asombro de mar fuego
mar fiero a la conquista de las niñas distraidas
que se suben a los médanos
de sal
mar fiero a la conquista de las niñas distraidas
que se suben a los médanos
de sal
Wednesday, May 13, 2009
Proyectiva
(mi querida felina… creo que se me acaba de ir el fastidio en este mismo momento)
yo lo sueño y
mentiría si dijera que no
yo lo sueño a Neptuno
-pero no digas nada-
envuelto en frazadas rosas o leopardinas
con los ojos grises
agazapado o como una efigie arriba del ropero
gritando encaprichado o persiguiendo un ratón de alcantarilla
mimado, retado, misterioso, obcecado, obsesivo por los fantasmas de la noche
atolondrado ante un plato de comida
juguetón en la mañana
soñoliento por la tarde
vigilante por la noche
intuitivo y un poco áspero
trasmutador de las energías
curativo
yo la sueño, felina,
ronroneante
como la dueña de la noche y de la cama
con ganas de ser acariciada
demandante y
al acecho de lindas mujeres
persiguiendo, enredada entre polleras, acurrucada entre las faldas,
al acecho
de ovillos de lana, de pelotas, de paletas y de hojitas que arrastra el viento
yo la veo
-pero no digas nada-
felina
un poco salvaje
y no queriendo que la domestiquen
ni que la acostumbren ni que la dominen ni que le digan
lo que hay que hacer
libre como Urano, Neptuno
hace lo que se le canta
retozando al sol
(gato-proyección especular-dícese del león)
(mi querida felina… creo que se me acaba de ir el fastidio en este mismo momento)
yo lo sueño y
mentiría si dijera que no
yo lo sueño a Neptuno
-pero no digas nada-
envuelto en frazadas rosas o leopardinas
con los ojos grises
agazapado o como una efigie arriba del ropero
gritando encaprichado o persiguiendo un ratón de alcantarilla
mimado, retado, misterioso, obcecado, obsesivo por los fantasmas de la noche
atolondrado ante un plato de comida
juguetón en la mañana
soñoliento por la tarde
vigilante por la noche
intuitivo y un poco áspero
trasmutador de las energías
curativo
yo la sueño, felina,
ronroneante
como la dueña de la noche y de la cama
con ganas de ser acariciada
demandante y
al acecho de lindas mujeres
persiguiendo, enredada entre polleras, acurrucada entre las faldas,
al acecho
de ovillos de lana, de pelotas, de paletas y de hojitas que arrastra el viento
yo la veo
-pero no digas nada-
felina
un poco salvaje
y no queriendo que la domestiquen
ni que la acostumbren ni que la dominen ni que le digan
lo que hay que hacer
libre como Urano, Neptuno
hace lo que se le canta
retozando al sol
(gato-proyección especular-dícese del león)
Thursday, April 23, 2009
26
No es videncia esto, el arte imita la forma que todos vemos
Antes de venir al mundo
Platónica
Era lo que a ella le servía para hacerse la victima, para entrar en ese lugar tan poderoso que es la bondad humana, la fraternidad (contempla La Idea, por fin).
El amor cobra sentido arriba de un colectivo. Daniel sube y está ciego, usa bastón, ella le ofrece el asiento para sentirse más útil que de costumbre, de repente ambos caen en enamoramiento. Los dos e quieren hablar, buscan excusas en la cabeza, se inventan cosas para decirse. El se siente insolente, se da cuenta de que la voz de ella es la de una piba de 20 y él tiene 60, pero es elegante y agradable, encima, ciego. Este pensamiento lo rescata de la timidez absoluta. Se sabe: elegante, agradable y ciego. El tiene una amiga editora, esta chica estudia Letras, esto lo entusiasma. Ella se da cuenta de que lo entusiasma y le hace preguntas. Primero hablan de las calles que van atravesando, ella se siente en la obligación de explicar el contexto y además quiere, quiere contarle. Daniel le pregunta si está nublado o afirma, no lo recuerdo, “está nublado” (dando cuenta de que siente, percibe ese no sol, la humedad al 95% y esta lluvia potencial en el aire). Ella le dice que si.
Sintaxis, ortografía, nuevos lenguajes, la forma en la que escriben los autores de hoy. Daniel es abogado y lee las faltas de ortografía en los decretos como un insulto más hacia los ciudadanos.
- ¿Pero no lees otras cosas?
Lee, si, en braile, todo lo posible, todo lo que encuentra, lo que hay. Pero arriba del colectivo es imposible porque los libros en braile son más pesados que los de tinta. A ella le da ternura, él con ese cuerpo y ese bastón, cargando los libros en braile, tocándolos despacio, siguiendo su propio ritmo, buscando los pasajes más codiciados. (¿y cómo es esto de leer con la piel, Pisciana?)
La otra posibilidad de saberse El Quijote (y se empapa de Cervantes y de García Márquez y se mete con el cánon y lo da por tierra, y ¿por qué no le habrán dado el Nóbel a Joyce, me preguto yo, si escribió mejores cuetos que los de Canterville?) es a través de una voz venezolana adentro de un CD que es supuestamente mejor que Neruda leyendo sus propios poemas.
- Y yo no creo de ninguna manera que ni a mis libros ni a tus libros los reemplacen los digitales, ni las faltas de ortografía. Ni que a Cervantes lo reemplace un best-seller.
- Entonces, para que no nos tapen los best-seller hagamos una hoguera, como antes, ¿te parece?
- Me parece que volvamos a la censura o que dejemos dos ejemplares de cada basura que se escribe y que reciclemos para no matar árboles.
(Bruja, te gustó la hoguera de libros a vos, te viste bailando en el medio del humo)
En eso se preguntan dónde están y por dónde van y si llegaron y cuánto tiempo pasó. Y se dan cuenta de que la gente del colectivo los mira hablar como a dos locos salidos del tiempo.
Entonces, cuando él se tiene que bajar, ella sufre (porque ya casi están en Medrano y Rivadavia) y él sufre porque no llovió y porque no quiere quedarse nuevamente solo con su bastón y su casa de Flores. Saca la billetera y de adentro una tarjeta, balbucea (porque otra vez siente culpa por la voz dulcificada de esta piba que no da más de 20 pero que parece seducirlo con cada giro y con cada tono) algo como que tiene una amiga editora y que, en definitiva, uno trabaja cerca del otro. Y es cierto, ella se da cuenta, al ver la tarjeta, de que están casi a la vuelta, Lavalle y Tucumán. Quedan en escribirse.
Pero antes de que él se baje por la puerta de adelante y cuando todo el colectivo está atento a esa escena de despedida entre dos personas que se acaban de conocer y que son tan diferentes pero parecen tan iguales, ella le dice:
- Daniel, cuando quieras te leo literatura contemporánea si no la tenés en braile. No todo es para la hoguera siempre, entre tantos y tantos libros a veces se encuentra uno bueno.
El le responde que aprendió a darse cuenta desde el primer párrafo si un libro vale la pena.
Y se dicen hasta luego.
No es videncia esto, el arte imita la forma que todos vemos
Antes de venir al mundo
Platónica
Era lo que a ella le servía para hacerse la victima, para entrar en ese lugar tan poderoso que es la bondad humana, la fraternidad (contempla La Idea, por fin).
El amor cobra sentido arriba de un colectivo. Daniel sube y está ciego, usa bastón, ella le ofrece el asiento para sentirse más útil que de costumbre, de repente ambos caen en enamoramiento. Los dos e quieren hablar, buscan excusas en la cabeza, se inventan cosas para decirse. El se siente insolente, se da cuenta de que la voz de ella es la de una piba de 20 y él tiene 60, pero es elegante y agradable, encima, ciego. Este pensamiento lo rescata de la timidez absoluta. Se sabe: elegante, agradable y ciego. El tiene una amiga editora, esta chica estudia Letras, esto lo entusiasma. Ella se da cuenta de que lo entusiasma y le hace preguntas. Primero hablan de las calles que van atravesando, ella se siente en la obligación de explicar el contexto y además quiere, quiere contarle. Daniel le pregunta si está nublado o afirma, no lo recuerdo, “está nublado” (dando cuenta de que siente, percibe ese no sol, la humedad al 95% y esta lluvia potencial en el aire). Ella le dice que si.
Sintaxis, ortografía, nuevos lenguajes, la forma en la que escriben los autores de hoy. Daniel es abogado y lee las faltas de ortografía en los decretos como un insulto más hacia los ciudadanos.
- ¿Pero no lees otras cosas?
Lee, si, en braile, todo lo posible, todo lo que encuentra, lo que hay. Pero arriba del colectivo es imposible porque los libros en braile son más pesados que los de tinta. A ella le da ternura, él con ese cuerpo y ese bastón, cargando los libros en braile, tocándolos despacio, siguiendo su propio ritmo, buscando los pasajes más codiciados. (¿y cómo es esto de leer con la piel, Pisciana?)
La otra posibilidad de saberse El Quijote (y se empapa de Cervantes y de García Márquez y se mete con el cánon y lo da por tierra, y ¿por qué no le habrán dado el Nóbel a Joyce, me preguto yo, si escribió mejores cuetos que los de Canterville?) es a través de una voz venezolana adentro de un CD que es supuestamente mejor que Neruda leyendo sus propios poemas.
- Y yo no creo de ninguna manera que ni a mis libros ni a tus libros los reemplacen los digitales, ni las faltas de ortografía. Ni que a Cervantes lo reemplace un best-seller.
- Entonces, para que no nos tapen los best-seller hagamos una hoguera, como antes, ¿te parece?
- Me parece que volvamos a la censura o que dejemos dos ejemplares de cada basura que se escribe y que reciclemos para no matar árboles.
(Bruja, te gustó la hoguera de libros a vos, te viste bailando en el medio del humo)
En eso se preguntan dónde están y por dónde van y si llegaron y cuánto tiempo pasó. Y se dan cuenta de que la gente del colectivo los mira hablar como a dos locos salidos del tiempo.
Entonces, cuando él se tiene que bajar, ella sufre (porque ya casi están en Medrano y Rivadavia) y él sufre porque no llovió y porque no quiere quedarse nuevamente solo con su bastón y su casa de Flores. Saca la billetera y de adentro una tarjeta, balbucea (porque otra vez siente culpa por la voz dulcificada de esta piba que no da más de 20 pero que parece seducirlo con cada giro y con cada tono) algo como que tiene una amiga editora y que, en definitiva, uno trabaja cerca del otro. Y es cierto, ella se da cuenta, al ver la tarjeta, de que están casi a la vuelta, Lavalle y Tucumán. Quedan en escribirse.
Pero antes de que él se baje por la puerta de adelante y cuando todo el colectivo está atento a esa escena de despedida entre dos personas que se acaban de conocer y que son tan diferentes pero parecen tan iguales, ella le dice:
- Daniel, cuando quieras te leo literatura contemporánea si no la tenés en braile. No todo es para la hoguera siempre, entre tantos y tantos libros a veces se encuentra uno bueno.
El le responde que aprendió a darse cuenta desde el primer párrafo si un libro vale la pena.
Y se dicen hasta luego.
Friday, March 13, 2009
S:
Sorpresa 1: Andá al buzón y fijate qué te pronostica el cartero.
Sorpresa 2: No tarda en sorprenderte, ansiosa.
Sorpresa 3: En privado.
PD: después de esto mi puntaje va a tener una escalada de ...
Sorpresa 1: Andá al buzón y fijate qué te pronostica el cartero.
Sorpresa 2: No tarda en sorprenderte, ansiosa.
Sorpresa 3: En privado.
PD: después de esto mi puntaje va a tener una escalada de ...
Monday, March 09, 2009
Neptuniana (S)
(Júpiter siempre fue excesivo y Neptuno puede hundir el Titanic
da como resultado
esto:)
nos llueve
nos diluvia
nos moja las manos, las hojas, las baldosas, las mariposas
nos llueve el inconsciente, el sueño, la madrugada, la Luna
nos llueven los miedos, las fobias, el terror, los recuerdos
nos llueven los imposibles, la represión, la liberación
nos llueven las familias, los antepasados, las vidas pasadas
nos llueven los encierros, nos gotean las aperturas
nos inunda la Casa 12 nos graniza la 8 nos chispea la 4
nos caen del cielo
(Júpiter siempre fue excesivo y Neptuno puede hundir el Titanic
da como resultado
esto:)
nos llueve
nos diluvia
nos moja las manos, las hojas, las baldosas, las mariposas
nos llueve el inconsciente, el sueño, la madrugada, la Luna
nos llueven los miedos, las fobias, el terror, los recuerdos
nos llueven los imposibles, la represión, la liberación
nos llueven las familias, los antepasados, las vidas pasadas
nos llueven los encierros, nos gotean las aperturas
nos inunda la Casa 12 nos graniza la 8 nos chispea la 4
nos caen del cielo
los besos los excesos los orgasmos los intentos
los acercamientos los rodeos la lujuria
el fuego los silencios las sonrisas
los anhelos el deseo el ardor la humedad
la vez que me viste y no me diste la mano
la vez que me pediste un beso y te lo di
el no se qué de la compañía
las noches con amigas
lo regresivo
lo presente
la vida de siempre
(Nuestras noches no duermen: respiran abajo del agua)
los acercamientos los rodeos la lujuria
el fuego los silencios las sonrisas
los anhelos el deseo el ardor la humedad
la vez que me viste y no me diste la mano
la vez que me pediste un beso y te lo di
el no se qué de la compañía
las noches con amigas
lo regresivo
lo presente
la vida de siempre
(Nuestras noches no duermen: respiran abajo del agua)

